domingo, 22 de mayo de 2011

Turismo en la Provincia de Pichincha

La ubicación privilegiada de la provincia de Pichincha, permite que el turista fácilmente se conecte con otros paisajes de la sierra y el oriente ecuatoriano. Algunas rutas le permitirán llegar a hermosos destinos turísticos con maravillosos recorridos.
Fiestas singulares, gastronomía de primera y un abanico de paisajes lo espera en un recorrido por cada uno de los cantones que conforman la provincia de Pichincha.
Una de las alternativas le conduce a Otavalo, ciudad donde gozará de la hospitalidad de su gente y apreciará las bellas artesanías en algodón, hilo y cuero.
Si su interés es disfrutar de la naturaleza, nada mejor que ir hasta el límite con la provincia de Napo. Aquí podrá relajarse en aguas termales y medicinales de Papallacta, y admirar el increíble paisaje que le ofrece la Reserva Ecológica Cayambe-Coca.
Para los más audaces, otra opción es recorrer la avenida de los volcanes y conocer muy de cerca esas gigantescas elevaciones que dan nombre a varias provincias y poblaciones de la región interandina.

Cantón Quito

Ecuador, Quito, Iglesis de San FranciscoQuito es la capital de Ecuador desde 1831. Se emplaza al norte del país, en el interior, junto al volcán Pichincha y a unos 2800 metros de altitud. Forma parte de una aglomeración urbana de unos dos millones de habitantes. ‘La carita de Dios’, como a veces se conoce a esta moderna ciudad, ofrece una gran diversidad social y cultural, además de un moderno sistema de transporte que la atraviesa de norte a sur: el ‘trole’ (trolebús, un autobús eléctrico).
La actual capital ecuatoriana fue fundada por Sebastián de Belalcázar en 1534, con el nombre de San Francisco de Quito. Fue una de las primeras ciudades en reivindicar su independencia respecto a España, y por este afán de libertad es llamada ‘la luz de América’. En 1736, en este lugar, denominado ‘mitad del mundo’, una expedición francesa dirigida por La Condamine, a la que pertenecían los españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa, y el ecuatoriano Maldonado, realizó la medición de un grado del meridiano terrestre para determinar la circunferencia de la Tierra.
La ciudad colonial se enriqueció con la explotación minera y la producción textil, y se pudieron construir templos barrocos y mudéjares, obras del mestizaje indio y español; fue la época de la afamada escuela quiteña. ¿Sabías que por este despliegue de genio artístico se llama a Quito ‘relicario del arte en América’? Ejemplos de estilo colonial son los conventos de San Francisco y Santo Domingo, o las iglesias de la Merced y la Compañía. Quito fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978 (cuenta con el centro histórico más grande de Latinoamérica) y nombrada Capital Iberoamericana de la Cultura en 2004.
Quito ciudad de innumerables hechos históricos, fascinantes leyendas y de cálida gente se abre para que podamos reencontrarnos con sus iglesias, museos, calles, recovecos y quebradas que junto a imponentes elevaciones se resiste a tiempos venideros para mostrarnos más de 1000 años de existencia.

Plaza de la Independencia

En la plaza de la Independencia de la ciudad de Quito, capital de Ecuador, destacan varios edificios: la catedral, que fue construida hace más de 400 años y restaurada tras varios terremotos, y el palacio presidencial, al fondo. La plaza también está flanqueada por el palacio arzobispal y por el edificio de la administración municipal, erigido sobre unas ruinas coloniales.

Iglesis de San Francisco

Esta iglesia de la capital de Ecuador fue comenzada en 1535 y terminada en 1650. Como muchos otros edificios religiosos de esta época, muestra claramente la influencia italiana en el exterior mientras que el mudéjar destaca en el interior, combinándose ambos estilos con otros propiamente indígenas. Por este motivo, contrasta la sobriedad del exterior con la riqueza ornamental del interior.

La Catedral

Es un solemne templo construido durante la primera mitad  del siglo XVI. En su interior conserva pinturas murales sobrepuestas a los arcos de la nave central, y los cuadros que se exhiben en el centro del coro, obras de Bernardo Rodríguez y Manuel Samaniego. Consta de tres naves con artesonado de cedro, sobre la cúpula se ve al tradicional Gallo de la Catedral, de hierro forjado, protagonista de una de las leyendas quiteñas más conocidas por los habitantes. Además  guarda los restos de obispos y cardenales, además de algunos presidentes como García Moreno, Juan José Flores, Ignacio de Veintimilla e incluso del Mariscal Antonio José de Sucre.

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